viernes, 28 de diciembre de 2012

Aluminio.

Esquivando motosierras,
aunque más profundo rajan,
Como esa llama robada,
que ilumina pero quema.

Parece que nuestro blanco,
ha quedado demasiado negro.
(Sonando de fondo el verde).


Las plumas grandes y pequeñas,
siempre tan oportunas,
me salvan hoy por un instante.

Y a pesar de mi disfraz azul...
Busco el reflejo de tu aluminio,
que ojalá fuera más constante. 



sábado, 22 de diciembre de 2012

La teoría del punto.

Los ciegos garabatos ya abandonados, que todavía recuerdan a la palabra "LIBRE", fueron un día la revelación de una asquerosa condena, intrínseca en todo ser humano. Ingenuamente creí que había salvación, y aún creo que la haya, pero sólo compuesta por milímetros inefables de un tiempo roto. Quizá sólo sean la estúpida ilusión de una falsa huida, una puerta de escape que no lleva a ninguna parte más que al vacío. Pero, joder, me alimento de esas malditas mentiras.

¿Y si lejos de todo y de todos pudiese salvarme? Y al preguntarme esto caigo en un pensamiento, nunca antes usado por esta cabecilla. Es tan simple como que mi propia existencia sólo es real en una red de conexiones con otras personas y realidades. Yo sola, sin nada ni nadie, no soy yo. No soy nada. Es como el punto de la 'i', que por sí solo no tiene sentido propio, pero en un contexto más amplio, en ese texto que es el mundo, tiene su minúsculo lugar. Pero, al fin y al cabo, su lugar.

¿Y para qué volar hacia otros universos cuando nadie ni siquiera despega los pies de la tierra?






lunes, 10 de diciembre de 2012

Fuera, monstruos.


Fuera, monstruos. Nadie os dio permiso para entrar. El conserje hace tiempo que está loco y deja pasar a cualquiera... Pero no os confundáis. No sois bien recibidos.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Perdona.

Te regalo trocitos de mi monstruo
para que lo conozcas por fascículos,
como folletines, y que hagas colección.

martes, 6 de noviembre de 2012

"¡Vamos a explorar, las cosas del mar".

Rodeando mi cuerpo
hay un flotador. 
No de esos de colores horribles,
horribles,
que da vergüenza llevarlos a la playa. 
No. 
Ni siquiera tiene costuras de esas, 
de plástico,
tan molestas e irritantes.
Tampoco.

Puede que sea el mejor flotador 
que hayáis visto jamás.
Y aún así me empeño en hundirme
en un mar oscuro cuyas aguas son
sólo mías.



¿Y si aprendo a nadar?

domingo, 14 de octubre de 2012

Diario de supervivencia #1: "Apolo 13".

Traicionando
mi forma de
sobrevivir
a cambio de 
un sólo segundo
de odio.
Mi lucha, 
ahora ridícula.
Mas aunque
haya dado
un paso atrás,
antes dos
hacia delante.
Pronto podré
volver a escribir
la palabra 
"libre".

martes, 9 de octubre de 2012

Metáforas baratas.

A veces se me olvidan las cosas malas.

Palabras que duelen como espadas,
escudos destruídos, pero heridas olvidadas.
Cicatrices profundas en la mente.
¿Dónde están mis tiritas?
¿Mis parches de nicotina?

Pero aprecio estas vendas lentas,
que aunque se empapan de sangre,
cubren y taponan la herida.
¿Dónde está tu hilo para coserme?

Así no moriría con tanta prisa
Y sin frío en días cortos y noches largas.

Metáforas baratas,
que cualquiera puede comprar
por un par de duros.
Siento no encontrate algo más bonito.

Tengo agotadas las metáforas contigo.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Sabor a cielo.

¿Por qué te has muerto? ¿Por qué me has abandonado? No puedo aceptar que te has ido y que nunca volverás, no puedo asimilar que ahora deba seguir sin ti, sin tus defectos, sin tus tonterías, sin tus enfados y sin los míos.

Acabando demasiado deprisa, huyendo demasiado lento. Cobarde y débil. Cobarde tú, yo soy la débil. Cobardes mis ilusiones, débiles tus esperanzas. Ilusiones asesinadas despiadadamente, sin vacilar, con un cuchillo demasiado frío como para notar el dolor al instante. 


Sin más, abandonaste este mundo, mí mundo. Volando o sin volar, pero te tomaste tu tiempo para preparar la pista de aterrizaje. Aterrizo yo de las nubes, de un batacazo, aún con el sabor a cielo en la punta de la lengua. Y como si no hubiese ocurrido nada, me dispongo a echar el vuelo de nuevo. Qué ridícula me siento entonces, dándome cuenta de que, en realidad, siempre lo he sido. 

Aprovecho para desearte que descanses en paz. Realmente es todo un logro desaparecer como tú lo has hecho, porque lo peor de todo es que, habiendo muerto, tu corazón sigue latiendo y no ha habido ningún entierro en el que vestirse de luto.



(NOTA: Éste es un escrito del 2009, que comparto aquí y ahora con el fin de que no desaparezca del todo en el olvido, guardado en alguna carpeta que alguien perderá. Algunos fragmentos del texto original han sido suprimidos y/o modificados)

martes, 11 de septiembre de 2012

Las estrellas se ven mejor a las 5 de la madrugada.

Al asomarse a la ventana se podía percibir el hedor que los contenedores desprendían unos metros más abajo de su nariz. La basura se acumulaba por toda la acera, creando un nido de suciedad, infecciones y mierda. Por lo visto algunas personas no iban a tomarse la molestia de dejar todas esas bolsas, desechos, muebles y ropa, en un lugar más adecuado. Lo miraba con asco y pena. Ella siempre había deseado hacer desaparecer la suciedad, como si fuese un súper poder. Resulta algo absurdo, pero siempre le había producido una especie de sensación de calma presenciar cómo algo se limpiaba. Por eso le gustaba tanto ver los anuncios cutres de productos de limpieza del teletienda.

Pero al mirar al cielo, la cara se le iluminó. Éste no estaba tan oscuro como a ella le gustaría, debido a la contaminación, pero las estrellas y la luna brillaban con fuerza. Había, sobretodo, una estrella que la tenía hipnotizada con su tenue parpadeo. "Quizá se puede observar mejor el cielo a las 5 de la madrugada", pensó. Le sorprendía aquella maravillosa visión, como si fuese una salvación, como si fuese encontrar una respuesta. Obviamente, no la hubo.

Empezó a contar los puntitos brillantes, pero tenía que asomarse demasiado para ver bien aquel techo desgastado, que era eclipsado por edificios lo suficientemene altos para que desease que no estuvieran."Tengo que ir a algún sitio más elevado y despejado para poder observar mejor las constelaciones... Algún día." Ay, qué lástima. Podríamos haber subido a la azotea a contar las estrellas alguna noche de verano. A hacernos preguntas idiotas. Y a reírnos.

Y cruelmente, el olor putrefacto le hace volver a la realidad.

domingo, 29 de julio de 2012

Palomitas.

Fue después de masturbarse,
y con los labios rojos,
cuando decidió suicidarse.
Sería la paz que le regalara
el último orgasmo
la que le recordó que la vida
es paralela a la muerte.

Sumergió la cara en agua,
y las olas le arrastraron.
Cuentan que se oyeron disparos, 
pero no se encontraron balas.
Es gracioso, porque aquel ruido,
no era más que maíz,
explotando en un microondas,
convirtiéndose en palomitas.


sábado, 14 de julio de 2012

Mi caos.

De pronto todos empiezan a correr, sumidos en un terrible caos que les persigue. Te busco desesperadamente entre caras vacías, paralizada hasta que te encuentre. Y no te encuentro. Veo golpes, veo muecas de dolor, pero no oigo sus gritos. El mundo se ha parado por un momento y me muestra la cruda realidad a cámara lenta como diciendo "¡Mira! ¡Mira todo esto!".

Despierto de mi breve letargo con un escalofrío, entre empujones de desconocidos llenos de ganas de crear un mundo mejor. Sus ojos escupen rabia, miedo, pánico. Y, fíjate ahora: están huyendo. ¿Dónde estás?

Después de 13 asquerosos segundos, por fin puedo verte. Empiezo a correr hacia ti sin darme cuenta que voy en dirección contraria a todos los demás, que ahora no son más que obstáculos que esquivar. Alguien hunde su puño en tu estómago. Caes al suelo. Vomito sangre. Me levanto. Grito tu nombre. Golpes huecos. Y me arrastran sin que pueda hacer nada.

"Deprisa, vamos, tenemos que llevarte lejos de aquí, estás sangrando. Confía en mí... ¿vale?"

viernes, 6 de julio de 2012

Silencios cobardes.

Hubo un tiempo en el que hablaba con tu silencio. Yo le preguntaba "porqué" y él me miraba a los ojos, sin decir nada.

Y ahora tu ego sin voz y con semejante ciego, no tiene tacto para decirme nada más. Y, por lo visto, no es más que un cobarde por gusto.

Y justo pongo un pie en el tren y ese fantasma del que tanto he huido viene corriendo por detrás y me grita: "¡Eh, espera un momento!".

¡Los fuegos artificiales!

Me arranco el luto de la piel, 
pero mi alma sigue empapada en veneno.
Mi mente es la que se vuelve
más oscura aún, si cabe.
Y si te fijas,
se puede entrever mi cerebro
por el rabillo del ojo.
Pupilas negras y ebrias,
sobretodo negras.
Mira... ¡los fuegos artificiales!

jueves, 14 de junio de 2012

"La nada eterna".

Una noche, no hace mucho, me dolieron los brazos de abrazar al vacío, creyendo que era sólo mío. Pero por la mañana ya se había ido, estábamos yo y mi almohada. Había sido, sin más, un momento efímero.

Pero hoy me he sorprendido a mi misma acariciando su piel muda. Lentamente, mi cara, ha dejado de estar seca. No sé cómo, pero me ha mirado a los ojos y ha empezado a decir: "Shhh, no pasa nada, estoy aquí contigo".

Y ahora la fuerza empieza a resbalarse entre mis dedos y va cayendo al suelo. Vomito una última bocanada de aire. El vacío se estremece, con menos kilos que ocupar. Aquí no hay nada. Nada.

martes, 15 de mayo de 2012

Ajeno y propio separados.

Mientras mis súplicas, ya vacías, 
se quitan el disfraz de orgullo,
voy separando, lentamente, 
todo lo mío de lo tuyo.

Aquello ajeno, ya no existe,
lo propio, ahora es mundo. 
Déjame hacer las maletas.
Tan sólo quiero un segundo.

Cuatro momentos enlatados,
poco más, y huiré hacia delante.
Lento, por si quieres seguirme.
Aunque lo hagas vacilante.




jueves, 10 de mayo de 2012

Resucitar por un momento.

Calla y obedece.
Haz lo que te digan sin cuestionarlo. 
NO cuestiones nada, NO hagas preguntas.
Sólo calla y obedece. 

Tal vez así puedas salvarte.
O hacer de mecenas al sufrimiento.
O tal vez consigas perdonarte,
por traicionar al sentimiento
y dejar que mueran ellos.

Y tristemente, alejarlos y alejarte
de todo lo que crees,
de todo a lo que formas parte.
De la música, del amor, del arte.
Y, de vez en cuando,
resucitar por un momento.

Y... mátame. Pero, por favor, que no haya muros. Que no haya muros más que el de decidir si saltar o no para volver y rescatarte. Y cuando me mates, que sea lento, ya lo sabes.




viernes, 20 de abril de 2012

Tambores mojados.

Suenan tambores en mi cabeza, sabor a ti, al ritmo de mis latidos. Y junto a éstos, mi cara ya mojada se contrae en una expresión entre placer y asco. Mis pies buscan algo a qué agarrarse. Pero, más allá de las sábanas, no hay nada. Dentro de mi propio mar me ahogo, pero ya puedo dormir. Y duermo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Sad journey with the king.

Huyendo y... ¡Mira, un "hola"!
Y vuelo. 
Y volamos.
Y pasan las horas volando.
Y volando te largas.
Y muero. Que tú ya lo estabas.
Deshuyo... Y sigo estando sola.

lunes, 27 de febrero de 2012

Sigue siendo negra.

No es que haya querido matarte, es que para mí siempre has estado muerto. Aunque después de unos cuantos años, uno se da cuenta que realmente no eres más que una herramienta para débiles. Y ojo (ojo, ojo, ojo), no digo con ello que yo sea alguien fuerte, pero me niego a caer en la trampa de la ignorancia. 

-Ser 1: ¡Eh, tú! ¡Largo! No puedes estar aquí. ¿Cómo has llegado hasta...?
-Ser ‘K’: Eh... ¿Ah? ¿Insinúas que he llegado a este estúpido lugar por gusto? No tengo ni idea de dónde estoy.
-Ser 1: Ni lo sabrás. Fuera.
-Ser ‘K’: (Con un sarcasmo exagerado) Vaya, qué amabilidad.
-Ser 1: No intentes hacerte la dura, eso no te servirá conmigo. No te había reconocido, pero sé quién eres, ‘K’.
-Ser ‘K’: ¿Qué…? ¿Yo…? Dios mío, esto debe ser un sueño.
-Ser 1: ¿Dios? Veo que tu subconsciente va haciendo su trabajo. Aunque ese hijo de puta no tiene la entrada permitida.
-Ser ‘K’: (Sonriendo)... esto ya me empieza a gustar más.
-Ser 1: ¿De verdad? Pues ves olvidándote. Acompáñame, vamos.
-Ser ‘K’: ¿A dónde?
-Ser 1: Estás aquí por eso. Tenemos que matar a Dios, y no nos queda mucho tiempo.
-Ser ‘K’: ¡No me jodas…! ¿Vamos a matarlo? ¿A… Él?
-Ser 1: No, a Ella. Sígueme y no me hagas más preguntas.
-Ser ‘K’: Pero… ¿¡Dios es una mujer?!
-Ser 1: Pues sí, ‘K’.
-Ser ‘K’: ¡Pero, por Dios...! Quiero decir,... ¡Nunca lo habría dicho! ¿Cómo es?
-Ser 1: Cada cosa a su momento. Tenemos que irnos.
-Ser ‘K’: Necesito saberlo...
-Ser 1: ¡Vale, vale! Es... Es negra.
-Ser ‘K’: ¡…!
-Ser 1: Pesa unos 218 kilos. Y se rapa la cabeza al cero.
-Ser ‘K’: ¿¡En serio!?
-Ser 1: ¿Qué esperabas? ¿Un viejo con barba y túnica blanca?

Y no hizo falta matarte, tu cadáver ya estaba en un avanzado estado de putrefacción. Y todo era mentira. ¿Cómo pudiste? Condenaste al planeta y, mientras tu existencia se basa en plegarias, maldiciones, conversaciones, preguntas, insultos y ruegos, la niña verde llora. Y para los que somos víctimas y culpables, ¿qué queda? Vendetta.

sábado, 11 de febrero de 2012

Peligro: hilos sueltos.

Siento paz. Estoy tumbada a tu lado y la calidez que desprende tu cuerpo me hace sentir segura. Hasta las sábanas están cómodas. El simple contacto con tu piel, me adormece. Sumida en esa seguridad, no entiendo lo que veo a continuación.

Te levantas, cortante, y sacas un cuchillo de algún lado. El típico cuchillo de cocina, sin más. Mi mente se queda en blanco ante el desconcierto, pero tú, sin miramientos, me comunicas tus intenciones: "Oye, te voy a matar". No le doy importancia más allá de un 'bah', me lo tomo como una broma pesada, sin más. Y por supuesto, cambio de tema y me pongo a trepar por ramas insospechadas.

Cuando estoy a punto de olvidar el comentario, incluso parece que tú tampoco lo recuerdas, se vuelve a repetir la misma situación. "Te voy a matar" Pareces tan seguro de ti mismo, que me creo tus palabras y empiezo a tener miedo de ese cuchillo que aún sujetas en silencio. De un momento a otro lo vas a hacer, pero no lo haces. No lo haces. Y me voy hundiendo en mi más profundo terror.

No puedo más. "Hazlo". Se me escapa en voz alta: "Hazlo,... por favor. Si no me matas tú, lo hará este miedo". A pesar de mis palabras, aún creo que de un momento a otro te arrepentirás y, aunque sea por compasión, dejarás el cuchillo en el suelo, lejos, y los dos haremos como si nada. Pero... Cuchillazo. Se me encoje el alma. Cuchillazo. Escapándose el aliento. Cuchillazo. Ese abismo borroso. Y paras.

La cama empieza a teñirse de un rojo oscurísimo y las sábanas lloran. El olor a sangre envuelve la habitación y yo entre gemidos de dolor inconscientes, intento no escuchar tus movimientos. Porque empiezas a recojer tus cosas tranquilamente, escupiéndome miradas de pena, vacías. Antes de irte, casi preocupado, te oigo decir: "¿No vas a darme un beso?".

Y mientras yo inhalo los últimos suspiros de indecisión, la gacela ya me ha empujado, traicionera. Y de mí no queda nada más que un cuerpo muerto, desnudo y abandonado. Un regalo perfecto para los buitres de la noche, que lo devorarán sin piedad.

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Ten cuidado de no quedarte enganchado antes de irte, que por un hilo, tú puedes descoserme el alma entera.