martes, 15 de mayo de 2012

Ajeno y propio separados.

Mientras mis súplicas, ya vacías, 
se quitan el disfraz de orgullo,
voy separando, lentamente, 
todo lo mío de lo tuyo.

Aquello ajeno, ya no existe,
lo propio, ahora es mundo. 
Déjame hacer las maletas.
Tan sólo quiero un segundo.

Cuatro momentos enlatados,
poco más, y huiré hacia delante.
Lento, por si quieres seguirme.
Aunque lo hagas vacilante.




jueves, 10 de mayo de 2012

Resucitar por un momento.

Calla y obedece.
Haz lo que te digan sin cuestionarlo. 
NO cuestiones nada, NO hagas preguntas.
Sólo calla y obedece. 

Tal vez así puedas salvarte.
O hacer de mecenas al sufrimiento.
O tal vez consigas perdonarte,
por traicionar al sentimiento
y dejar que mueran ellos.

Y tristemente, alejarlos y alejarte
de todo lo que crees,
de todo a lo que formas parte.
De la música, del amor, del arte.
Y, de vez en cuando,
resucitar por un momento.

Y... mátame. Pero, por favor, que no haya muros. Que no haya muros más que el de decidir si saltar o no para volver y rescatarte. Y cuando me mates, que sea lento, ya lo sabes.