miércoles, 23 de enero de 2013

"Romance de lobos."

Supongo que una persona normal nunca se plantea cómo es convivir con un animal salvaje durante un determinado tiempo; pero cuando te ves obligado a ello toda la vida, las preguntas nacen solas. Es como una herida que nunca termina de cicatrizar.  ¿Qué precio tiene mi sangre?

Aunque "unas veces los dientes arregañados de un lobo, y otras un resplandor." ¿Pero quién es el lobo aquí?

Prefiero sus colmillos emponzoñados y sus garras ahora ya frías... ¿Qué precio tiene mi sangre?



domingo, 6 de enero de 2013

Vomitar esta paz condensada.

No puedo salvarme. No hay forma, ya estoy atrapada sin remedio en este escenario gigantesco del cual creo no formar parte. Miles de marionetas sin ojos me miran implacables. Pero más allá de esas caras vacías no puedo encontrar la consciencia de mi existencia en ellas. Sólo hallo una mala copia de mi papel; caducada, desgastada, casi ilegible.

Y una extraña sensación me obliga a vomitar esta paz condensada en mi interior, que ahora no es más que un nudo en la garganta. Miedo. Como si me empujase a decir "Basta" y a mirar al mundo a los ojos. En cualquier sentido. Necesito saltar por una ventana o algo así. O luchar por algo, pero luchar de verdad. Pero vuelvo a tragarme todo eso, pues no valdría la pena. El mundo es hostil, me dará la espalda. Entonces esa bolita tan pequeña que antes era paz, explota en un horrible y necesario odio que me ahoga, pero a la vez me mantiene viva.

Este disfraz me pesa como una armadura. Cada vez más. Y no sé hasta cuándo podré mantenerme en pie.